La Reserva Tapytá a partir de este año, cuenta con un Plan de Manejo (2006-2010) de acuerdo a lo establecido por la SEAM. Los principales objetivos estratégicos a corto plazo (cinco años) son:
La Reserva fue zonificada de la siguiente forma: Zona de producción sostenible, Zona de restauración y recuperación, Zona de servicios, Zona silvestre manejada y Zona silvestre de uso restringido. Según el plan de manejo de la reserva, la zona de amortiguamiento abarca unas 27.000 has., correspondientes a las localidades aledañas a la misma. La Reserva cuenta con infraestructura básica, una sede administrativa, un puesto de control periférico, senderos interpretativos. Para los trabajos de mantenimiento, control, vigilancia y atención al público cuenta con Guardabosques capacitados. Estos, disponen de uniforme, vehículos todo terreno y motocicletas, implementos de seguridad para la realización de patrullajes por toda el área. También realizan trabajos de extensión y educación ambiental en las comunidades vecinas en coordinación con las otras gerencias. La Administración se reserva el derecho de admisión de visitantes. En el caso de investigaciones científicas, la FMB cuenta con un reglamento específico.
Cultivos forestales
En la actualidad, la antigua propiedad de Forestal Iguazú se halla dividida en dos partes, una de ellas constituye la Reserva Natural Tapytá de 4736 hectáreas y la otra continúa con su denominación anterior, Forestal Yguazú, de 7.575 hectáreas.
La actividad productiva de la empresa Forestal Yguazú comprende los trabajos de forestación (cultivos forestales en áreas de sabana) y reforestación (cultivos en áreas deforestadas). Los cultivos no son considerados como Reserva. El objetivo es alcanzar las 4.000 hectáreas de plantaciones forestales (en Tapytá y otras propiedades en Hernandarias). Sólo en Tapytá se prevé una cosecha de 220.000 metros cúbicos de madera a partir del 2007. Para ello se utiliza tecnología de punta. La principal especie cultivada es Eucalyptus grandis, y se está experimentando con otras especies nativas, tales como Tabebuia sp, (lapacho), Cedrela fissilis (cedro) y Peltophorum dubium (ybyra pytá). Todas las explotaciones cuentan con estudio de impacto ambiental aprobado por la Dirección de Ordenamiento Ambiental. En definitiva, es una inversión sostenible, segura, que respeta el medio ambiente y proporciona una importante fuente de empleo a los pobladores vecinos.